del tiempo de estudio

Si bien siempre he tenido una buena disposición hacia todo lo que tenía que ver con la creación plástica, mi formación académica ha seguido cierto "desorden" temporal.
Fui el típico niño al que le gustaba más leer tebeos que jugar al fútbol (y eso que lo intenté mil veces, pero siempre me elegían el último en la pared... Algo querría decir eso).
También me recuerdo siempre dibujando -no de manera magistral de modo que alguien (más allá de mis padres) se pudiera percatar de que, en ese niño, subyacía un futuro artista- pero con esa habilidad como algo natural en mí.
Cuando estaba a punto de concluir 2º de BUP y con las dudas ésas que teníamos de hacer "ciencias o letras" llegó a mi instituto una circular en la que se hablaba de "un nuevo bachillerato, de corte artístico y al que había que acceder con todo aprobado y habiendo cursado la EATP de Diseño. Ese era mi perfil. Cumplía todos los requisitos, inclusive y sorprendentemente, el de aprobar todo.
Durante dos cursos realicé el "plan experimental" del Bachillerato Artístico que, a mi juicio, ha sido uno de los mejores inventos de los leguleyeros de la zarandeada y maltrecha educación en este país.
Los años que pasé en la otrora Escuela de Artes y Oficios, hoy Escuela de Arte y Superior de Diseño, fueron muy importantes para mí porque, a pesar de no ser un alumno especialmente destacado, aprendí mucho y, porque sobre todo comencé a tomar contacto con el mundo "real" del Arte. Allí conocí a profesores como Marcos que no sólo consideraban como un valor cultural el leer tebeos sino que él también los leía y los recomendaba reivindicando su lugar como un Arte más. Recuerdo a Alejandro Franco y a Ángel Cuadros con los que por primera vez hacíamos de pintores descubriendo las "cosas del color". Recuerdo a Manuel Barnuevo con el que por primera vez hice una línea recta ¡¡Sin usar regla!!... Y todo esto sin dejar de seguir estudiando Matemáticas, Lengua Castellana, Historia, Francés, Gimnasia, Religión... En ese tiempo (a pesar de los esfuerzos de Eugenia) no comprendimos qué significaba la muerte de Francis Bacon y fuimos "obligados" a ver "al Mestizo", la película de ese hombrecito que se pasaba cinco meses pintando un membrillero... Mmmmmm
Sin duda un tiempo que recuerdo con mucho respeto y, sobre todo, en el que me crucé con algunos de los amigos que, hoy, son más importantes en mi vida. Jesús Galvañ (diseñador e ilustrador), Rubén Rubio (dibujante excepcional, pintor y profesor hoy en la Escuela de Arte), Miguel Marco (Director creativo y diseñador de una de las más galardonadas empresas de publicidad de Murcia), Eugenio Barceló (webmaster y diseñador multimedia), Óscar FERRENAVARRO (Escultor) o Eva Poyato (Grabadora). Ellos siguen siendo hoy mi "grupo" en esto de las artes.
Tras acabar el bachillerato artístico me sobrevino mi primera gran desilusión. La continuación lógica de este bachiller era la de estudiar bellas artes en alguna de las facultades de España pero eso era algo que yo no me podía permitir pues mi realidad económica era bastante precaria como para estudiar fuera de Murcia. Así que triste y sumiso acepté lo que la vida me pedía y me quedé estudiando en la Escuela de Arte los Módulos de Grado Superior que ese año se estrenaban en el panorama educativo, escogiendo aquello que "más se aproximase a mis intereses". Así me matriculé en Diseño e Ilustración y, durante tres cursos -que duraban antes- continué estudios con mayor o menor ilusión y gusto por lo que hacía. Durante estos años, si bien en lo formativo no tengo buen sabor de boca, sí que es justo recordar a Carmen que me descubrió a Egon Schiele y por el que quedé completamente fascinado o a Jesús quien siempre me apreció y animó durante este tiempo. Además tuve la suerte de ser compañero de un actor de títeres con quien disfruté y aprendí mucho en muy diversos campos (música, fotografía, teatro...): Aniceto Roca y su compañía Los Claveles.
Lo verdaderamente útil de estos estudios fue, lo primero, que me abrieron la puerta para comenzar a trabajar en una importante agencia de publicidad de Murcia: Contraplano y a las órdenes de Joaquín "Chipola". Los casi 10 años que he pasado en esa casa han sido de extrema importancia tanto en lo económico, como en lo profesional, como en lo humano. Nunca alejado del arte, en concreto de la pintura, he compartido muchos momentos con Paco, Antonio González, Antonio Rosa y otros compañeros/as de los que guardo un importante y afectuoso recuerdo.
Lo segundo destacable de haber estudiado Ilustración y Diseño fue que, a nivel académico, me abrió las puertas para el ingreso en Bellas Artes.
Cuando decidí cambiar radicalmente de vida (acuciado también por algunos problemas de salud) y dedicarme por completo al arte fue fundamental la compañía y el apoyo de mi pareja Eva. Ella me ayudó a dejar todo por comenzar los estudios y ha estado "al quite" siempre cuando lo he necesitado aceptando mis dudas y mis miedos o mis éxitos de manera natural y cariñosa.
Soy licenciado en Bellas Artes por la Faculta de Murcia. Hice la carrera en cuatro años, en vez de los cinco previstos, con un esfuerzo y una dedicación absoluta y tremenda.
Comencé estudiando el primer curso en la Facultad de BBAA Miguel Hernández en Altea. Tres días a la semana hacía los casi 270 Km que separan Murcia de Altea para estudiar. Salía de trabajar a las 15 horas y, sin comer, tomaba rumbo hacia ese precioso pueblo que es Altea (a pesar del machaque de la construcción que ha sufrido). Inicié el curso pensando en que, de esta manera, no sería capaz ni de aprobar "el recreo"... Nada más lejos de la realidad. Mi interés era tal, que recuerdo ese tiempo, a pesar de duro, como el mejor de los años de estudios de bellas artes. Llegaba a las 16 horas y salía de clase a las 22 horas. Me esforcé tanto que, no sólo aprobé el curso, sino que lo hice con unas notas magistrales que, posteriormente, nunca me han abandonado. Sin duda debo reconocer la ayuda de mis compañeros de clase Miguel, Carlos o Paco que se convirtieron en mis "asistentes particulares" de cualquier cosa que me faltase o no me enterase por la cuestión de la distancia. Todo eso lo hicieron siempre sin pedir nada a cambio y con una disponibilidad que hoy, en estos tiempos perrunos que corren, es difícil encontrar.
Tras acabar el primer curso, y con las calificaciones que traía, pude formalizar el traslado de expediente a la facultad de Murcia en la que, como ya he dicho, obtuve la licenciatura en Bellas Artes.
Los estudios en la facultad de Murcia me dejaron un sabor agridulce. No creo que sea justo achacar toda la responsabilidad a la facultad pues, como ya sabemos, ninguna facultad es perfecta ni cubre todas las inquietudes de un alumno. Lo importante, y así ha sido para mí, es que mis estudios en Bellas Artes me han puesto en disposición de aprender y, considero que ése es el verdadero valor de la universidad. Creo que he tenido muy buena fortuna con la mayoría de profesores con los que me he cruzado por allí y, de todos, he aprendido mucho. Paca que abrió ante mí el horizonte del pensamiento y la filosofía del arte. Esteban que siempre ha sabido darme la indicación correcta a mis dudas pictóricas y dibujísticas. Lila, Pedro Alberto o Isabel fueron siempre profesores cercanos e intelectualmente muy cualificados con los que pude confrontar y aprender de cualquier tema sobre arte con criterio, rigor y compromiso. José Luis, profesional de la televisión, de quien nunca escuché una palabra de desaliento. Amparo, que me ofreció toda su colaboración y experiencia de cara al CAP. Y como colofón, David. Mi profesor de pintura el último curso y hoy amigo con el que comparto muchas cosas acerca del arte y del no-arte. A él le debo el empujón final al responder solícito a la intuición que iba teniendo acerca de lo que podía ser mi pintura.
Con este panorama es fácil percibir que mi trayectoria es un poco peculiar y que considero que estoy en el inicio de mi trabajo como pintor "algo mayor" para lo que suele ser habitual. Pero eso no me preocupa mucho ahora (antes sí que me angustiaba eso de "ser un joven talento") pues lo importante de un trabajo que aspira a decir algo acerca del mundo que le rodea requiere de una madurez que sólo da el tiempo; no son pocos los que me han dicho y confortado que "he estudiado en el momento de edad ideal para hacer una carrera como Bellas Artes". Yo la he disfrutado un montón; con exigencia y con pasión. Cuando alguien me pregunta si creo que es necesario estudiar Bellas Artes para "ser artista", en estos tiempos de indefinición del arte, mi respuesta es rápida: sí.
Hoy, continúo estudiando un máster con la intención de realizar el doctorado. Estudio el Máster en Pensamiento Contemporáneo en la facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia y, aunque ya le dedicaré un post específico, ha sido para mí un gozo cursarlo. Espero, pronto, terminar mi tesina (que discurre por las Teorías Estéticas Contemporáneas) y así poder comenzar la tesis doctoral. ¿En qué? No lo sé todavía. Ya se irán aclarando las intuiciones. En este tiempo, como siempre, me encuentro bien acompañado. Bernardo, filósofo, teólogo y sobre todo hermano, me ayuda con su disponibilidad y su saber.